lunes, 25 de abril de 2011

FORIBALE. EL SALUDO DE LOS SANTEROS.

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El llamado saludo del santero, conocido como Foribale o moforibale, es la forma que tenemos los iniciados en esta religión de rendirle pleitesía a nuestros Orishas.
La acción de saludar, también conocida como tirarse, porque el que saluda se lanza al suelo de una forma particular, tiene reminiscencias africanas, ya que allí los Orishas eran considerados reyes y éste era el saludo ritual que se le hacía a la nobleza.
Al establecerse los esclavos africanos en el continente americano esta reverencia se amplió a los sacerdotes iniciados en el culto a los Orishas que se consideraban representantes de las deidades.
En la actualidad se saluda de esta forma a quien ha pasado por la ceremonia de iniciación y ha culminado su periodo de yaworaje. Es una forma de cortesía y de respeto hacia en ángel de la guarda de las personas iniciadas. Se practica este saludo cuando se encuentra a un babalocha o iyalocha del que sabemos tiene más tiempo (meses, años) de coronación que nosotros.
El saludo va acompañado no solo del acto físico de ir al suelo sino también de unas palabras que complementan la acción y donde se involucran la mención del ángel de la guarda de quien hace el saludo y de quien lo recibe.
Estas palabras varían de una casa a otra, pero por lo general involucran la palabra dide que implica la orden que se levante el que ha hecho la reverencia.
Cuando se saluda se recibe, a través del iworo saludado, la bendición del ángel de la guarda del mismo.
Esto es importante destacarlo, el saludo es al ángel de la guarda de la persona, a diferencia de los que mucho piensan e interpretan. Por supuesto, también el saludo lleva implícito la reverencia a quien se consagró antes que nosotros.
Esta es una obligación ritual que debe cumplirse a lo largo de toda la vida religiosa no, como muchos asumen, solo durante el yaworaje. Siempre el religioso debe saludar a las personas que lo llevaron al santo.
Cuando se saluda a un mayor el acto en si debe ser complementado por el que recibe la reverencia con unas palabras que por lo general se dicen en lengua.
En algunas casas se dice agó wá tó (el ángel de la guarda de quien es levantado) quien te levante dide. Que sea (ángel de la guarda de quien está levantando). Esto significa con el permiso de tu ángel de la guarda, que te levante mi ángel de la guarda. La palabra levante debe ser interpretada como que te de salud, prosperidad y estabilidad.
Otros dicen simplemente el ángel de la guarda de quien levantan y la palabra dide. Otra locución asociada al saludo dice Ago omo odon (nombre de osha que se levanta) abeo (ángel de la guarda de quien levanta) dide. Esto significa permiso hijo de tal santo para levantarte.
Hay quien dice Kayese omo, leyese ariku babawa (osha) dide.
Cabe destacar que cada religioso saluda de acuerdo a las costumbres que le fue establecida cuando fue consagrado.
Cuando se visita la casa de los padrinos se debe saludar a su ángel de la guarda y a los padrinos y santeros presentes. Esto incluye a sus hermanos mayores de santo.
Si las personas se encuentran en una ceremonia religiosa se debe saludar en el orden siguiente: padrino o madrina; oyugbona, si está presente; y, luego, a todos los presentes, de acuerdo a su antigüedad.
En un cumpleaños se saluda al Oricha homenajeado y se espera ser levantado por un santero mayor. Cuando se visita un iyawo, se saluda primero el trono. Luego el iyawo saluda al santero.
Los iniciados saludan de acuerdo al ángel de la guarda que tienen asentados. Los hijos de Orichas varones lo hacen lanzándose al suelo y con los brazos plegados al cuerpo. En el suelo esperan la locución dide para levantarse del piso. El saludo se complementa cruzando sus brazos en el pecho y acercándose al iworo diciendo bendición, santo o aché. Luego se inclina primero del lado izquierdo y después a la derecha, tocando con su hombro los hombros del iyalocha o babalocha que lo levanto.
En el caso de que el ángel de la guarda sea una Oricha femenina (Yemaya, Ochún, Oyá) la persona se tira al piso de costado, recostada del codo primero a la izquierda y luego al lado derecho. Luego complementa el saludo de la forma ya descrita.
A diferencia de lo que algunos piensan el Foribale o saludo es un acto que no termina con el yaworaje. Es una norma que siempre tiene vigencia. No debe ser ignorada. Existen algunos iniciados que solo dan cumplimiento a esta norma durante su yaworaje, pero luego de culminado este ya no la consideran necesaria. Esto es un error. Debe realizarse a lo largo de toda la vida religiosa.
Es necesario que los iworos sepan que deben dejarse de lado las desavenencias personales y entender que cuando no se cumple esta forma de cortesía se está irrespetando, no al mortal que tenemos enfrente, sino a su ángel de la guarda. Hay que recordar siempre la frase que dice “lo cortés no quita lo valiente”.
Se debe decir que algunos santeros se han aprovechado de este acto como un medio de humillar a otros y se niegan, en algunas circunstancias, a levantar a quienes los saludan, lo cual constituye una muestra de soberbia y de ignorancia extrema.
Cuando se deja a alguien en el piso, no solo se está dejando a la persona física que está ahí, sino que se está despreciando al Oricha que esta persona tiene asentado. Está siendo descortés y mal educado. Lejos de estar humillando a este ser humano, se está humillando  a usted mismo y se está mostrando al mundo como un ser odioso y prepotente.
La religión es para convertirnos en intérpretes de los Orichas. Con actos como estos los estamos dejando mal parados. Luchemos cada día por cuidar nuestra religión, por  fortalecerla y preservarla para las nuevas generaciones.

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